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martes, agosto 22, 2006

Carta de un padre a su hijo

Mi querido hijo:
Sé que al leer estas líneas se agrandara la brecha existente entre nosotros, pero tu inmadurez me obliga a romper el silencio, y hoy que cumplo 104 años quisiera dejarte algunas frases de aliento para que puedas continuar tu vida.

Sé que nunca aceptaste mis glorias y que mis triunfos son una cachetada para tus reiterados fracasos, pero también sé que alguna vez aprenderás de mí y de mi trayectoria.

Sé que en tu estúpida y ciega terquedad me niegas tu cariño aunque fui yo el que dio la vida.

Sé que piensas que vivo de glorias pasadas y que la realidad presente es más dura, pero tú tampoco muestras capacidad para acercarte siquiera a una fracción de lo hecho por mí en todos estos años de transitar triunfos.

Sé que si alguna vez tengo un tropiezo te regocijas en mis caídas, pero íntimamente sabes que nunca jamás podrás emular mis logros ni seguir mis pasos

Sé que estoy viejo y casi todo te he enseñado no aceptas mi tutela por soberbia, pero alguna vez podrás encarar una pequeña hazaña con humildad, aunque más no sea para seguir intentando.

Sé que tu única motivación y alegría es ganarme de vez en cuando aprovechándote de mis flaquezas temporales, aunque sabes que eso no es todo en la vida y que la gloria se consigue de cosas más sólidas que desafiar al anciano padre.

Sé que tu vida sigue pendiente de mí y del menor error para criticarme y vilipidarme, pero acepto tu postura porque debo reconocer que he fallado como padre al no enseñarte los secretos más profundos del triunfo y la gloria

No quiero que tomes esto como despedida, pues pienso seguir fastidiando tu mísera existencia por el resto de tus días, porque estaré mirando desde él mas alto pedestal en el que me encuentro esperando como padre al fin por lo menos un pequeño atisbo de que hayas avanzado algún pasito y hagas algo con tu desperdiciada vida.

No espero ya de ti cariño y devoción, pero si espero de todo corazón que comprendas que para criticarme debería subir algunos peldaños el pedestal de gloria que me soporta, porque desde aquí arriba donde estoy no se puede oír tu vocecita de fracasado reiterado. Por ultimo, quisiera pedirte un favor que espero que no niegues a tu anciano padre.
¿Por qué no me prestas tus vitrinas vacías de la avenida quinta para guardar algunos trofeos que ya no caben en la mía?

TU PADRE QUE TE RECUERDA...
OLIMPIA

6 comentarios:

Leonardo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Leonardo dijo...

vamos olimpia carajo, perristas amargos, hijos nuestros, eternos pijamas, sigan participando, seran amargos por siempre..... yo vi a mi club campeón a los 11 y vos?

elias espinola dijo...

dale ooooooooooooooooo dale ooooooooooooooooooooooooooooooo olimpia tu papa cerrista

Olimpia dijo...

Ey, no borres los comentarios de los perristas, son tan amargos que no tienen nada de que hablar y vienen a leer el blog de un grande.

Anónimo dijo...

excelente!
Asi de simple

Anónimo dijo...

Grande Olimpia siempre fuiste y vas a ser el REY DE COPAS.